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Historias como estas no solo cautivarán a quienes leyeron los libros, también pueden ser una estrategia para despertar la curiosidad de quienes aún no se atreven a leerlos. A diario, padres y profesores piensan en estrategias que sirvan para fomentar el amor por la lectura de niños y jóvenes. Y es un reto, si tenemos en cuenta que la digitalización de este mundo lleno de pantallas ha puesto a los libros en un segundo plano. La buena noticia es que ese mismo problema, se puede convertir en una solución.

El cine se alimenta constantemente de la literatura para recrear historias escritas de una forma magistral y gracias a los avances tecnológicos, hoy más que nunca el séptimo arte ha llegado cada vez más lejos, creando historias que hace unos años parecían imposibles de lograr. El cine puede ser entonces, una herramienta que permite captar la atención de los estudiantes… de los que leen y los que no leen, pues una película basada en una obra literaria no sólo deslumbrará a quienes leyeron la obra, también despertará la curiosidad de aquellos que todavía no se atreven a leer aquellos libros que han marcado la vida de tantas personas.

El curioso caso de Benjamin Button

Cuenta la historia de un hombre que en lugar de envejecer, rejuvenece con el paso de los años. Está basada en un corto relato escrito por F. Scott Fitzgerald.

El Buen Amigo Gigante

En su aventura, una niña y un gigante tendrán que detener una invasión de malvados gigantes que se preparan para comerse a todos los niños del país. Esta es la adaptación del libro infantil El gran gigante bonachón de Roald Dahl está dirigida por Steven Spielberg (El puente de los espías, Lincoln, La guerra de los mundos) y escrita por Melissa Mathison (La llave mágica, E.T. El extraterrestre)

Jurassic Park

Aunque Steven Spielberg fusionó a dos personajes de la famosa novela de Michael Chrichton y obvió una subtrama relacionada con uno de los dinosaurios, nadie puede negar que lo que ocurrió en 1993 cambiaría para siempre la historia del cine. Apoyándose en unos efectos especiales nunca vistos en pantalla, el llamado “Rey Midas” de Hollywood desató con Jurassic Park la dinomanía, amasó millones de dólares y cambió las bases del blockbuster veraniego trasladándonos a una Isla Nublar donde la ambición del hombre dio como resultado la resurrección del T-Rex, el velocirraptor y otros bichos que andaban sueltos causando el terror. Imprescindible.

El silencio de los inocentes (1991)

El libro: Thomas Harris se marca una estupenda secuela de su thriller El dragón rojo, cimentando para siempre el fandom de Hannibal Lecter.

La película: Antológico duelo entre Jodie Foster y Anthony Hopkins, quien se llevó el Oscar. Jonathan Demme dirige con estilo y clase.

La gran diferencia: La película no nos muestra la relación entre la agente Starling y su jefe Crawford (Scott Glenn).

 

Carrie (1976)

El libro: Stephen King debuta como novelista narrándonos la triste historia de una quinceañera telekinética.

La película: Brian De Palma rompe esquemas en el género de terror, ayudado por una Sissy Spacek que se hace con el papel pese a rondar la treintena.

La gran diferencia: King estructuró su novela de forma epistolar, algo que (obviamente) no se nota en la película.

 

 

Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)

El libro: La tercera aventura de nuestro mago con gafas favorito.

La película: Alfonso Cuarón aporta su creatividad al Universo Potter, ofreciéndonos un panorama mucho más oscuro que el de los dos primeros filmes.

La gran diferencia: La historia de Sirius Black (Gary Oldman) y las anécdotas sobre su pasado golfo en Hogwarts sufren un drástico recorte.

 

El Señor de los anillos (2001-2003)

El libro: El catedrático de Oxford J. R. R. Tolkien mataba los ratos perdidos escribiendo historias de fantasía. Las cuales acabaron formando una novela extensísima, cuya adaptación al cine se suponía imposible.

La película: El neozelandés Peter Jackson demostró que hacer un filme sobre la Tierra Media, sus guerras y sus cosas era posible.

La gran diferencia: Además de darle mayor relieve a los personajes femeninos, Jackson ordenó cronológicamente la historia.

 

El gran truco (El prestigio) (2006)

El libro: Christopher Priest nos confunde y fascina con la historia del odio entre dos ilusionistas.

La película: Christopher Nolan demostró que lo suyo iba más allá de la pirotecnia escénica poniendo a Hugh Jackman Christian Bale al límite de sus capacidades. Para colmo, el secundario David Bowie consigue la mejor interpretación de su vida.

La gran diferencia: Una subtrama sobre el espiritismo y algunos trucos argumentales no pasaron a la pantalla. Pese a todo, Christopher Priest se deshizo en elogios hacia le filme.

 

El resplandor (1980)

El libro: Un escritor frustrado se vuelve tarumba en un hotel desierto. Stephen King (sí, otra vez él) no estaba en su mejor momento cuando escribió este libro, ¿se nota?

La película: King la detestó, pero sigue siendo valorada como una de las mejores obras deStanley Kubrick. Jack Nicholson sigue dándonos pesadillas, pese a los años.

La gran diferencia: Por problemas de presupuesto, un zoo en miniatura dentro del hotel se transformó en un laberinto.